Fueron al menos, 9 iglesias las que tuvo Coca y sólo ésta se conserva completa. En ella, se rinde culto actualmente. Hacia 1520 finalizaron las obras de Santa María, asentada sobre los cimientos de una iglesia románica del siglo XII, la zona baja de la torre está hecha de mampostería, su parte central es completamente de ladrillo y del siglo XVI, la parte superior, tiene un reloj de 4 esferas, el cual es un añadido de principios del siglo XX.
El cuerpo de la nave tiene forma de cruz latina y su muro está realizado en ladrillo. Los contrafuertes, las columnas interiores, los nervios de la bóveda y las ventanas son de piedra caliza. La bóveda interior es de estilo gótico, con 5 tramos, pudiéndose observar las nerviaciones cuyos remates obedecen a soluciones necesariamente estructurales, también realizadas en piedra caliza. El retablo mayor de orden corintio, con corte clásico preside el templo.
Las obras que podríamos definir de mayor importancia artística son los sepulcros de la familia Fonseca, realizados en mármol de carrara por Doménico Fancelli y Bartolomé Ordóñez. Mirando frontalmente al altar mayor situamos en el lado izquierdo el sepulcro de don Fernando de Fonseca y doña Teresa de Ayala. En el lado derecho, don Alonso de Fonseca y su madre, doña María de Avellaneda. Al dirigirnos hacia el altar mayor, a la izquierda el sepulcro corresponde a don Alonso de Fonseca, arzobispo de Sevilla y a la derecha don Juan Rodríguez de Fonseca obispo de Burgos. Nos queda finalmente una sencilla sepultura en el mismo crucero, la de don Antonio de Fonseca, Contador Mayor de Castilla.
El edificio se encuentra porticado y construido enteramente en ladrillo, sobre un zócalo de piedra caliza, tratando de imitar la arquitectura local. Tiene detalles tales como, los contrafuertes rematados en pináculos, ventanas abocinadas con arcos de medio punto, imitando algunos elementos constructivos de la iglesia de Santa María la Mayor con la que forma el conjunto monumental en la Plaza Mayor.
En el interior destaca la escalera en madera y sobre todo el Salón de Plenos. En éste, la utilización de la madera y de los elementos decorativos mudéjares le confieren una especial singularidad y belleza.
La obra se financió con los ingresos de madera y resina obtenidos de los montes de la Comunidad de Coca en tan sólo un año.
Fue diseñado en 1927 por el arquitecto d. Andrés Ceballos, y construido en 1930.
De la potente muralla que llegó a circundar gran parte de la villa de Coca, hoy en día tan sólo quedan en pie unos 200 metros de longitud, con cuatro torres flanqueantes, parapeto almenado y la puerta de entrada llamada puerta de Segovia o Arco de la villa, una de las tres que existieron en otro tiempo, las otras dos entradas fueron, la Puerta de San Adrián o Puerta Norte y la Puerta Mediana o Puerta Oeste, (ver ortofoto con el posible trazado).
Hay un fragmento incrustado en el castillo, posee una longitud de unos treinta metros que se prolonga por la pared interna de la misma fortaleza, el fragmento visto cuenta con una torre poligonal, cuya traza es muy diferente al resto de torres de la propia muralla.
En la Cauca celtibérica y romana existió otra muralla, de la que nos hablan los textos con motivo del asalto que Lúculo llevó a cabo en 151 A.C.
En el año 1785 se derribaron unos importantes lienzos de muralla, para airear la villa y terminar con la peste que en ella había. Muchas casas, fueron construidas o arregladas a expensas de los materiales del muro. En 1800 son vendidos mil carros de piedra de muralla para distintas obras que se realizaban en las proximidades de Coca. El Puente Chico fue uno de los receptores de dicha piedra. También se derribó parte de otro lienzo para construir la antigua fábrica de vidrio en 1804. Dicho esto, ha sido utilizada como cantera de piedra, razón por la cual ha desaparecido hasta quedar los restos que podemos contemplar actualmente.
Era una de las tres puertas de acceso a la población que existieron en otro tiempo. Es la puerta de Segovia que daba al sur de la ciudad, por ser la única que se conserva, es conocida actualmente como Arco de la Villa o Puerta de la Villa, cuyo estilo es propio del siglo XII o XIII, fecha de construcción del recinto amurallado.
Las otras dos eran la puerta norte o de San Adrián y la puerta mediana o de la Alameda.
En la puerta que describimos ahora, en su parte norte, (la que da al interior de la ciudad) se aprecia un calvario pintado sobre madera, además posee una entrada en cuyo interior existe una angosta escalera que nos lleva a la única dependencia situada encima del arco, fue utilizada como cárcel de corregidores y posteriormente como prisión de la Villa.
El sur de la puerta tiene tres arcos abocinados, con un alfiz de ladrillo y arco rebajado.
La parte superior está coronada por seis ventanales de ladrillo.
Antonio de Setién fue vecino de Coca e hijo de Alonso de Setién y de María Gómez, una de las familias más importantes que ha tenido la villa de Coca. Muere don Antonio el 26 de junio de 1620. Meses antes, el 28 de abril del mismo año, hizo testamento que otorgó cerrado ante Pedro del Horno, escribano de Coca. El mismo día de su muerte se abrió y redujo a escritura pública por Hernando Sánchez Vela, secretario real y número del Ayuntamiento de Coca. En una de las cláusulas de su testamento ordena que se ponga la Cruz que está a la entrada de la villa.
"Yten mando y es mi voluntad que, de mis bienes y hacienda, se ponga una cruz de piedra de Cardeñosa muí buena, con sus gradas, a la puerta de la villa deste lugar, donde está al presente puesta una cruz de madera. Y que no se ponga letrero ninguno de quien la mandó poner."
Parece ser que la cruz de madera que menciona el testamento se llamó, de antiguo, de Santiago.
San Nicolás, en primer plano, es una de las iglesias más antiguas de Coca, el primer dato documental conocido es de 1247. De ella sólo queda en pie una esbelta torre. Muy poco se sabe del trazado de su planta y de las características del alzado. En 1715 ya no poseía feligreses, aunque seguía manteniéndose como ermita rural. A finales del siglo XVIII queda completamente en ruinas y actualmente forman un pequeño túmulo en torno a la torre.
La torre está construida en mampostería y ladrillo, ha conservado parte del enfoscado renovándose continuamente. Es un ejemplo más de arte mudéjar en Coca. Fechada a finales del siglo XII, se levantó muy poco tiempo después de que en Coca se asentaran contingentes mudéjares. La torre es una imitación de los minaretes islámicos, primando la austeridad de sus líneas.
Su planta, cuadrada, la verticalidad de cada una de sus caras está recorrida por un machón que se estrecha en su parte más elevada. En la mitad inferior, se divisan cinco pisos de arquillos ciegos dobles, en número de tres a cada lado del machón, presentan el mismo esquema que se observa también en la mitad inferior de la torre de Santa María la Mayor. En la mitad superior, cuatro pisos de arquillos también dobles, en número de uno a cada lado del machón, están abiertos a fin de aligerar peso de la parte más alta.
Aunque se estima que ya existía desde tres siglos atrás, las primeras noticias que de él se tiene datan de 1442. Su función principal al menos en el siglo XV, era curar enfermos pobres forasteros y cobijar a peregrinos. Es posible que su nacimiento haya que buscarlo en la segunda mitad del siglo XII como consecuencia de las peregrinaciones hacia Santiago, ya que Coca se encuentra en la ruta de los peregrinos que venían desde Madrid pasando por Sahagún dirección a Santiago de Compostela.
Entre 1145 y 1171 se crean por nobles de Castilla muchas alberguerías atendidas por cofradías, este pudo ser el origen de este hospital, que estuvo considerado como el más importante de la comarca.
Los medios de subsistencia eran los importantes ingresos que procedían de los propios cofrades, puesto que dependía de la cofradía del mismo nombre. Llegó a tener grandes rentas y posesiones en todos los pueblos de !a Comunidad, que le permitían socorrer a los más necesitados.
Fue reconstruido en 1907 y en los años 50, el alcalde Don Arturo Acosta, dotó al centro de rayos X salas de maternidad y pediatría, camas, analíticas, etc., siendo el hospital más avanzado de la provincia.
Si salimos de Coca con dirección a Navas de Oro pasado el puente y la casa rural, nos encontramos con la ermita de Santa Rosalía, su construcción data del año 1728 por los señores Don Gaspar de Saravia y Doña Isabel Ignín.
Citada por el historiador Appiano, la muralla que protegió la ciudad vaccea de Cauca apareció tímidamente en 2011 y 2013, pero sólo en 2014 ha podido ser documentada científicamente. Es de adobes y adobas sobre base de lajas de pizarra, esquisto y cuarcita, se conserva hasta los 2,23 cm de altura (tuvo entre 7 y 9 m), su grosor se estima en unos 6 m y su fecha de construcción, una vez analizados los restos cerámicos embutidos en ella, se sitúa hacia finales del siglo IV o inicios del III antes de Cristo.
Tras las excavaciones realizadas en 2014, la muralla volvió a quedar soterrada.
Realizándose numerosas intervenciones arqueológicas por toda la geografía española, se han hallado gran cantidad de figuras zoomorfas. Al mencionarlas siempre nos vienen a la cabeza los famosos Toros de Guisando, quizás las más conocidas, aunque estas de Coca son de un tamaño muy inferior.
Únicamente existen tres, dos de ellas las podéis observar al pie de la muralla junto a la puerta de la villa sobre dos pedestales, la tercera figura se encuentra incrustada en la parte interior de la barrera perimetral del castillo, justo al lado del cubo de la muralla, que a su vez se encuentra engarzada a la fortaleza. Las figuras zoomorfas (pueden representar verracos u otro tipo de animales del orden de los rumiantes) están labradas en granito, su tipología arcaica es muy común en la cultura vetona, aunque el origen de estas es desconocido.
La función que poseían no queda muy clara, pues bien podían servir para delimitar las áreas de pastoreo de la zona o cumplían una función mágico-religiosa: La supuesta protección y reproducción de los ganados.
Detrás del edificio de los cinco caños, y muy próximo al yacimiento del solar de las pizarras, tenemos a la vista los restos de una residencia que debía pertenecer a un notable de la ciudad, se puede contemplar parte del patio, varias estancias y tres ábsides.
El conjunto está adornado con una serie pinturas que representan motivos geométricos y constructivos.
En él se conservan también los tambores de varias columnas y el fuste de una de ellas, todo ello en piedra caliza, así como grandes bloques de piedra que servirían de base a las columnas. En torno al atrio se pueden observar diferentes elementos constructivos en piedra caliza.
Es el existente sobre el río Eresma. De un solo ojo con arco de medio punto, construido en sillares de piedra caliza, con algunos tramos de manpostería de pizarras y material reaprovechado de otras construcciones. Las paredes en talud y contrafuertes, con un tajamar en ángulo. Levantado posiblemente sobre restos de otro romano que comunicaba ambas orillas urbanizadas, siendo la bajada de El Atajo por donde estaría trazada la calzada. Lo que hoy vemos empedrado no es otra cosa que su última remodelación. El puente fue construido en 1630 por el arquitecto segoviano Bartolomé de Buezas. Lo costea la Comunidad de Villa y Tierra de Coca, pagándose 390 ducados en dos veces.
En una de las paredes, a media altura, existen unas piedras areniscas, y en una de ellas parte de una estela funeraria de época romana con una esvástica. Tenemos la convicción de que alguna piedra pueda contener una inscripción.
A lo largo de los años ha tenido varias reparaciones, la última se realizó en el año 1981, que fue cuando se puso la barandilla metálica. El andén fue saneado hasta la arcada, y está consolidada con unas potentes grapas metálicas que evitan su posible resquebrajamiento.
Levantado sobre el río Voltoya. De época medieval con sucesivas reconstrucciones. Es de mampostería, con dos ojos apuntados, en piedra y pizarra en la parte superior. La primera reconstrucción de que tenemos datos es de 1640, y la segunda de 1852, como consta en la inscripción adosada en una de las paredes:
REINANDO Dª YSABEL IIª Y SIENDO GOBERNADOR DE LA PROVINCIA D. EUGENIO REGUERA. EL AYUNTAMIENTO DE LA COMUNIDAD DE COCA AÑO DE 1852.
Ya en el año 1983 se restaura un poco y se instala la barandilla metálica.
Es muy posible que por el lugar que ocupa este puente, o sus proximidades, atravesara la calzada romana que enlazaba Coca con Simancas (Septimanca).